[FRA-Anuncios] Renta Básica
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Jue Ene 24 22:51:22 CET 2008
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1890_35_599678__Gijon-Renta-basica-emancipacion
Renta básica?, ¿de emancipación?
Por qué la llaman renta básica cuando quiere decir ayuda? ¿ Por qué la
llaman de emancipación cuando quiere decir de subsistencia? No quiero
quitarles la razón a aquellos que argumentan que «menos da una
piedra», porque la tienen, pero sí quiero ajustar el valor de lo
vendido mediáticamente con el significado real de los términos que se
emplean.
Renta básica es el término utilizado por el Ministerio de Vivienda
para bautizar una ayuda a los jóvenes destinada al alquiler y aprobada
por real decreto. Un término que no se debe utilizar tan a la ligera
ya que detrás de él se esconde toda una teoría económica, política y
social, pero que, sobre todo, incluye un concepto de justicia social
en la ciudadanía mucho más desarrollado y estructural de lo que es
ofrecer 210 euros a aquellos que cumplan una serie de requisitos.
Los estudios realizados por prestigiosos economistas, incluidos
algunos premios Nobel como James Meade, Herbert Simon y James Tobien,
plantean la renta básica como un instrumento que lleva a cubrir las
necesidades básicas del ciudadano dotándole de un margen económico que
le va a permitir actuar con más libertad y capacidad de decisión. Es
una medida enclavada en la tradición republicana de los valores de
libertad, igualdad y fraternidad, y que evitaría lo que actualmente
ocurre y que no es otra cosa que verse forzado a aceptar trabajos con
componentes de ilegalidad y de explotación
La renta básica es un instrumento que garantiza la distribución de la
renta, es un ingreso pagado por el Estado como derecho de ciudadanía a
cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad, incluso si
no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si
es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles
puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con
quién conviva. Su carácter individual, incondicional y universal son
sus pilares básicos, pilares que no cumple lo propuesto por el
Gobierno, ya que la condiciona a tener un contrato de alquiler, unos
ingresos o patrimonio inferior a 22.000 euros, la dirige a un sector
de la ciudadanía comprendida entre los 22 y 30 años y puede ser
distribuida entre varios si todos ellos son titulares del contrato de
arrendamiento.
La utilización mediocre de este concepto viene acompañada del gran
objetivo de acabar con la subordinación y dependencia de los jóvenes
respecto de sus progenitores. Y este objetivo lo pretenden alcanzar
con 210 euros mensuales. ¿Acaso la emancipación se consigue con
subvenciones? ¿Acaso estos subsidios no hacen más dependiente al joven
de la existencia de los mismos? ¿Acaso los gobernantes con este tipo
de ayudas no demuestran su incompetencia para garantizar un derecho
constitucional a la vez que evidencian su connivencia en un sistema
donde el valor de la persona queda relegado al valor del dinero?
¿Acaso estas ayudas como solución al problema de los jóvenes no es
desviar la atención de la raíz del problema? ¿Para qué queremos unos
políticos que cuando las cifras son positivas se ponen las medallas y
cuando reflejan la realidad cruda que padece la población echan la
culpa a ese ente llamado «mercado» dando como respuesta ayudas y
subvenciones que parchean pero que perpetúan la problemática?
La mejor renta básica que se puede ofrecer es la de hacer políticas
que, de una vez, dignifiquen los sueldos de los trabajadores y
respeten los convenios pactados y firmados. El ciudadano tiene que
saber que para el cálculo del IPC, referente en la subida de nuestros
sueldos, no se incluye el valor de la vivienda y aquello para lo que
las personas dedican hasta la mitad del sueldo, pagando una hipoteca,
no se considera un bien de consumo. Tendrá su razonamiento en las
ciencias económicas, pero atenta contra el sentido común del bolsillo.
Es decir, el precio de la vivienda no es un parámetro que se tenga en
cuenta para calcular el IPC. En el período entre 1993 y 2007 el precio
de la vivienda ha aumentado un 300%, mientras que el IPC acumulado en
ese mismo período es del 60%. La vivienda subió casi 15 veces más que
los sueldos entre 1987 y 2006 Como diría aquel, «manda h...». Los
sueldos suben a ritmo de IPC y el valor de la vivienda sube al ritmo
que marcan y dejan marchar los constructores y gobernantes,
respectivamente. Con estos datos y si le añadimos que de cada diez
contratos que se hacen nueve son temporales y uno es indefinido,
díganme cómo un joven y no tan joven puede emanciparse. Emanciparse no
es salirse de la vivienda familiar, opción muy respetable para el que
la tome; emanciparse es cortar con el cordón umbilical de la economía
familiar y poder desarrollar un proyecto de vida. Con unos datos
escalofriantes de la relación precio de vivienda, salario y
estabilidad, ¿alguien puede pensar que 210 euros mensuales es una
medida emancipadora ? 210 euros es una medida de subsistencia que
ayuda a malvivir y viene bien a quien la cobra, porque algo es algo, y
mejor a quien la propone en tiempo electoral. Mientras, todo sigue y
seguirá igual, todos ocupándose de lo suyo: los políticos, retorciendo
las palabras y atentos a las encuestas para sacar de la chistera el
golpe de efecto que les perpetúe en sus poltronas, y los ciudadanos,
intentando, como puedan, llegar a fin de mes con las migajas de las
subvenciones, y en tanto... ¿quién gobierna de verdad? Y... ¿quién de
verdad es libre para elegir?
Miguel Bernardo es secretario general de Izquierda Republicana en Asturias.
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